jueves, 11 de agosto de 2011

La 22


Juliano Conde-Negrete recogió del suelo de tierra la pistola veintidós y volvió a ponerla en manos de su discípula.

—Tienes que hacerlo, no hay alternativa.

—No puedo —dijo Emma rechazando el arma, al borde de las lágrimas—, es más fuerte que yo... No puedo hacerlo...

—Hay uno sólo que es más fuerte que cualquiera —argumentó Juliano con parsimonia—, tan sólo uno y a Él nos debemos en cuerpo y espíritu.

El Hermoso...

El Perenne, el Siemprevivo... Hoy, en su infinita generosidad, ha decidido compartir con todos nosotros el milagro de la eternidad. Las profecías se han cumplido y el ritual ha culminado. No hay nada que temer. La eternidad es este instante.

Emma, angustiada, señaló vagamente el prado sobre el que se encontraban.

—Pero... Todo esto... Lo que hay aquí...

—Lo que hay aquí es paz, pura paz; armonía con el Hermoso, en un sitio sin tiempo donde todo es perdurable, porque «aquí» ya no es un lugar. «Aquí» es Él, es todo lo que existe. Y muy pronto formaremos parte de eso, de Él. La decisión es tuya.

Juliano Conde-Negrete puso la pistola veintidós en la mano de su discípula con un apretón afectuoso que apaciguó el alma de la muchacha.

—Estoy para contenerte y Él, para contenernos a todos. Nada se compara al sitio en que perpetuaremos nuestra existencia... Las chicas se burlan de ti, los chicos te desprecian, tus padres ni siquiera te escuchan cuando intentas hablar con ellos... En este mundo imperan la maldad y la injusticia, Emma... Los seres de luz como tú, como nosotros, pertenecemos a una dimensión más elevada. La materia sólo nos mantiene prisioneros de esta Tierra de miseria y sufrimientos... Tú no eres Emma ni yo soy Juliano. Formamos parte de algo mucho más grande en el Plan Universal, algo mucho más grande y poderoso que la humanidad, algo tan enorme que apenas nos es dado intuir desde este plano terrenal. Fuimos elegidos de entre miles de millones pero es necesario abandonar la materia y el tiempo para ser eternos en Él.

Ella sonrió.

—Gracias, maestro. Sus palabras son un bálsamo para mí. Me han otorgado la paz, tan necesaria.

—Quien otorga es Él, yo no soy más que su instrumento...

—Hasta siempre.

—Por siempre, desde siempre y hasta siempre jamás.
 
Emma levantó con ambas manos la pistola veintidós e introdujo el caño en su boca. El disparo retumbó por todo el prado. Retazos sólidos y líquidos de lo que había sido ella se esparcieron a varios metros del cuerpo.

Juliano Conde-Negrete cerró los ojos de su última discípula con gran ceremonia y se despidió de la veintidós.

Arremangándose la túnica para que no le estorbara, volvió a abrir la caja de madera. Extrajo de ella la pistola veintitrés. Dejó una única bala en la recámara y quitó el cargador.

—Allí voy, «aquí» —dijo y, sin dudarlo, se voló él también la tapa de los sesos.

Las autoridades de Genteovejuna tardaron una semana y un día en encontrar aquel prado, a las afueras de Lagoseco, con los cuerpos hediondos amontonados junto a la literatura ritual que más tarde serviría para explicar los hechos.

Los periódicos publicaron la noticia, exprimiendo durante meses cada detalle macabro, exagerando, si cabe, la carnicería para colmar las expectativas del gusto popular.

Durante años no dejaría de hablarse en Genteovejuna de la secta de los Condenegros y de Juliano Conde-Negrete, el pirado fanático que se suicidó en agosto, arrastrando tras de sí a veintidós adolescentes que, a falta de otro punto de vista, creyeron sus historias.

2 comentarios:

  1. En primer lugar quiero darte mi más sincera enhorabuena por esto. Es una cosa muy positiva y me alegra mucho que te lances con este proyecto. En cuanto al relato, lo he leido con detenimiento, está más pulido de lo que creí en un primer momento, me gusta. Quizás sea un tema un poquito afuera de mis intereses y capacidades, pero creo me gusta y me alegra, aunque el cuento sea triste. Te felicito y espero ansioso al próximo jueves a las 9:00 leer tu próximo relato.
    Una vez más, te felicito y enhorabuena!

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  2. Gracias, Laín
    Igual te vas a encontrar muchos cuentos tristes por esta bitácora. Pero con un poco de sarcasmo y golpes de efecto los voy a dejar más llevaderos. Es que uno es lo que es, y lo que buscas te persigue...
    Lo de pulido, nada. Si vos tenías razón, sin querer acabo de ver un par de comas de más hacia el final. No tendría que dejarlo así, lo que pasa es que si pulo no escribo. Algún día me pondré a depurar todo junto, de momento acostúmbrense a leerme en bruto, que también es más directo. El Nobel de literatura tenía pensado ganármelo con otra cosa (¡ah, no! cierto que el Nobel no te lo dan por ser buen escritor, el Cervantes quise decir).
    Te voy a pasar al menos un relato para que me lo mires porque me mandé un bolazo científico y quiero saber si es justificable o hay que cambiarlo.
    Un abrazo y espero verte seguido.

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